jueves, 27 de junio de 2013

Regresar

Es extraño regresar. Hace que el tiempo vivido por ese mundo al que llamaba hogar se distorsione, se desdoble, dibujando dos realidades distintas que se superponen formando un cuadro esperpéntico que es la sombra de lo que antes era toda mi vida. 

Algunas cosas permanecen intactas, como una habitación en la que no parece haber entrado el aire en mucho tiempo y huele al pasado, a una familiaridad agriada por las horas vacías y que, sin embargo, permanecerá igual, estática, sin importar cuánto tiempo pase, con el polvo como su único testigo. Y, en el fondo, al llegar deseaba que todo estuviese igual que aquella habitación, que todo lo que dejé atrás estuviese esperándome al pie del aeropuerto para que yo lo desempolvara y lo recuperara. Pero el mundo ha seguido girando sin mí y el tiempo ha erosionado algunas de las huellas que dejé antaño, y su ausencia me hace recordar día tras día que el reloj no da marcha atrás y la vida cambia para nunca volver a ser lo que un día fue.

Entonces siento mi hogar como un lugar extraño, sin poder conciliar esas dos realidades en mi cabeza, sin poder retomar completamente la vida que interrumpí, tal vez porque la persona que era al regresar se encontró con la persona que fui al marcharme y la persona que soy ahora- que ha visto lo que ha vivido una y lo que dejó atrás la otra- no ve la forma de conciliar a ambas y es invadida por el miedo a mirar hacia adelante y la tristeza de mirar atrás. 

Lo más cómico de todo es que, en el fondo, ninguno tiene sentido.


lunes, 4 de marzo de 2013

La vida está llena de esos momentos en los que te romperías la cabeza contra una pared. Y cuando no sientes por ti más que un asco y desprecio profundos siempre recurres las mismas personas de siempre para sacarte del agujero. No sirve cualquiera. No sirven los más leales o los más dignos de confianza. No, buscas un tipo de amistad especial, de esas raras que no sabes ni por qué existen. Alguien que tal vez sólo tenga la virtud de haber visto ya lo mejor y lo peor de ti y el defecto de que ya hayas visto lo mejor y lo peor de él. La camaradería de los bajos fondos. El "ahora te toca aguantarme a mí". Porque, al fin y al cabo, los favores siempre se pagan.


martes, 19 de febrero de 2013

Mordiendo la arena

Nunca importa lo que hagas, tragarte el orgullo o volver la espalda. Siempre, al final de cada mirada, hay un resquicio por el que colarse, entre las pupilas, y llegar más hondo, a la delación. Lo que pienses tampoco importa; las cosas siguen y son, pero cómo las vemos lo cambia todo. Mirarlas desde arriba es lo que desearía, el ojo de águila, atento pero distante. Desde abajo siempre parecen más grandes, imposibles, inalcanzables, aunque a veces sólo haya que estirar la mano. Pero lo verdaderamente peligroso es mirarlas frente a frente, porque lo que te puedes encontrar es tan hermoso y cercano que podrías quedarte mirando horas, días, vidas enteras. La ensoñación de los que esperan algo de la vida, un espejismo oculto en lo cotidiano: la felicidad. Pero cuando te acercas más y más, el oasis se pierde en el desierto; los sueños terminan en un despertar súbito, y la felicidad se escapa por los barrios de la realidad fría entre las calles de la decepción y la experiencia.

jueves, 24 de enero de 2013

¿Qué es el amor?
Tal vez una recóndita región del alma
 que no te pertenece.
Tal vez un momento de lucidez
 y de locura.
Tal vez una limpia mañana de verano
 y una noche invernal
en el mismo día.
Tal vez no sea más que un terrible sueño
 que soñar despiertos.
O tal vez simplemente es.
Y será,
 mientras siga siendo todas esas cosas.


sábado, 29 de diciembre de 2012

Happiness


Christmas time, gold and white, has arrived in town. Always joyful and always pretty; it was time for coming back. I was wishing to see the snow covering my dearest mountain peaks. I was wishing meeting the old faces, old streets and old cold winds. And dressed with my illusions I arrived my old place.

But, however, during my absence something seemed to be changed. For I wasn't able to feel like  home  once again. Suddenly all my time abroad seems to fade away, like a dream in the morning or like passed life memories. Some strange out-time summer has taken my Christmas of me. City streets, despite of lights, were flooded with lead grey air. There's no white around the peaks and noone has seen the rain.

 It's not my town, It's not my place cause there's something that I miss. Something I once had but won't return to me. Maybe it didn't looked important whereas it was around. Maybe I didn't know I had it until it was already lost. Because it's the strangest feeling and, of all, the most unknown.

River- Joni Mitchell

viernes, 19 de octubre de 2012

Caerphilly

Detente antes de cruzar el puente a contemplar lo que está ante ti.
Sentirás que el corazón se te encoge y que el pulso late con frenesí, 
pues en el fondo sabes que, al cruzar sus lagos, romperás del tiempo la barrera.
Coge fuerzas, no mires atrás; verás sus puertas abiertas.

Oirás en el viento una vieja canción, sabrás que él te llama.
Así pues, no esperes, adéntrate, atraviesa las murallas,
sube a los adarves, a sus barbacanas, registra las habitaciones
recorre sus patios, asómate a las saeteras y entra en los salones.

Bastión viejo de fríos muros, vencidos por el paso de los años. 
Una de sus torres ha caído, rota, como un árbol alcanzado por un rayo. 
Mas así, dos más se alzan orgullosas como montañas, 
coronadas por dragones, desafiando a los siglos que por ellas nunca pasan. 

Si eres hombre de alma valiente y no tienes miedo al pasado.
camina por la escalera de caracol hasta llegar a lo más alto.
No temas a los dragones, ellos tan sólo están vigilando, 
tal y como han hecho siempre, al pueblo al otro lado del lago. 

Apóyate en las almenas. Y verás...

Cuando abandones sus terrenos no sabrás si lo has tomado
o si, por el contrario, has sido tú el conquistado.


jueves, 11 de octubre de 2012

Exceso de equipaje

Llevaba ropa para abrigarme de la gélida soledad de las noches, de las horas nostálgicas y de cosas tan banales como el aliento del invierno, las madrugadas sin luna, la lluvia, el granizo y otras inclemencias.

También llevaba unos libros para el viaje, llenos de historias para no pensar y otro más para escribir mi epopeya en las tierras donde habitan los dragones. Me llevaba unas canciones contra el mareo y otras contra el miedo. Me llevaba el sol del verano, la presión de cada abrazo, el sonido de cada risa y el sabor de cada beso. Me llevaba su perfume; me llevaba el recuerdo.

En el aeropuerto me dijeron que tenía exceso de equipaje.









Nota: publicada con retraso; procuraré escribir más cosas a partir de ahora.