lunes, 4 de marzo de 2013

La vida está llena de esos momentos en los que te romperías la cabeza contra una pared. Y cuando no sientes por ti más que un asco y desprecio profundos siempre recurres las mismas personas de siempre para sacarte del agujero. No sirve cualquiera. No sirven los más leales o los más dignos de confianza. No, buscas un tipo de amistad especial, de esas raras que no sabes ni por qué existen. Alguien que tal vez sólo tenga la virtud de haber visto ya lo mejor y lo peor de ti y el defecto de que ya hayas visto lo mejor y lo peor de él. La camaradería de los bajos fondos. El "ahora te toca aguantarme a mí". Porque, al fin y al cabo, los favores siempre se pagan.


martes, 19 de febrero de 2013

Mordiendo la arena

Nunca importa lo que hagas, tragarte el orgullo o volver la espalda. Siempre, al final de cada mirada, hay un resquicio por el que colarse, entre las pupilas, y llegar más hondo, a la delación. Lo que pienses tampoco importa; las cosas siguen y son, pero cómo las vemos lo cambia todo. Mirarlas desde arriba es lo que desearía, el ojo de águila, atento pero distante. Desde abajo siempre parecen más grandes, imposibles, inalcanzables, aunque a veces sólo haya que estirar la mano. Pero lo verdaderamente peligroso es mirarlas frente a frente, porque lo que te puedes encontrar es tan hermoso y cercano que podrías quedarte mirando horas, días, vidas enteras. La ensoñación de los que esperan algo de la vida, un espejismo oculto en lo cotidiano: la felicidad. Pero cuando te acercas más y más, el oasis se pierde en el desierto; los sueños terminan en un despertar súbito, y la felicidad se escapa por los barrios de la realidad fría entre las calles de la decepción y la experiencia.

jueves, 24 de enero de 2013

¿Qué es el amor?
Tal vez una recóndita región del alma
 que no te pertenece.
Tal vez un momento de lucidez
 y de locura.
Tal vez una limpia mañana de verano
 y una noche invernal
en el mismo día.
Tal vez no sea más que un terrible sueño
 que soñar despiertos.
O tal vez simplemente es.
Y será,
 mientras siga siendo todas esas cosas.


sábado, 29 de diciembre de 2012

Happiness


Christmas time, gold and white, has arrived in town. Always joyful and always pretty; it was time for coming back. I was wishing to see the snow covering my dearest mountain peaks. I was wishing meeting the old faces, old streets and old cold winds. And dressed with my illusions I arrived my old place.

But, however, during my absence something seemed to be changed. For I wasn't able to feel like  home  once again. Suddenly all my time abroad seems to fade away, like a dream in the morning or like passed life memories. Some strange out-time summer has taken my Christmas of me. City streets, despite of lights, were flooded with lead grey air. There's no white around the peaks and noone has seen the rain.

 It's not my town, It's not my place cause there's something that I miss. Something I once had but won't return to me. Maybe it didn't looked important whereas it was around. Maybe I didn't know I had it until it was already lost. Because it's the strangest feeling and, of all, the most unknown.

River- Joni Mitchell

viernes, 19 de octubre de 2012

Caerphilly

Detente antes de cruzar el puente a contemplar lo que está ante ti.
Sentirás que el corazón se te encoge y que el pulso late con frenesí, 
pues en el fondo sabes que, al cruzar sus lagos, romperás del tiempo la barrera.
Coge fuerzas, no mires atrás; verás sus puertas abiertas.

Oirás en el viento una vieja canción, sabrás que él te llama.
Así pues, no esperes, adéntrate, atraviesa las murallas,
sube a los adarves, a sus barbacanas, registra las habitaciones
recorre sus patios, asómate a las saeteras y entra en los salones.

Bastión viejo de fríos muros, vencidos por el paso de los años. 
Una de sus torres ha caído, rota, como un árbol alcanzado por un rayo. 
Mas así, dos más se alzan orgullosas como montañas, 
coronadas por dragones, desafiando a los siglos que por ellas nunca pasan. 

Si eres hombre de alma valiente y no tienes miedo al pasado.
camina por la escalera de caracol hasta llegar a lo más alto.
No temas a los dragones, ellos tan sólo están vigilando, 
tal y como han hecho siempre, al pueblo al otro lado del lago. 

Apóyate en las almenas. Y verás...

Cuando abandones sus terrenos no sabrás si lo has tomado
o si, por el contrario, has sido tú el conquistado.


jueves, 11 de octubre de 2012

Exceso de equipaje

Llevaba ropa para abrigarme de la gélida soledad de las noches, de las horas nostálgicas y de cosas tan banales como el aliento del invierno, las madrugadas sin luna, la lluvia, el granizo y otras inclemencias.

También llevaba unos libros para el viaje, llenos de historias para no pensar y otro más para escribir mi epopeya en las tierras donde habitan los dragones. Me llevaba unas canciones contra el mareo y otras contra el miedo. Me llevaba el sol del verano, la presión de cada abrazo, el sonido de cada risa y el sabor de cada beso. Me llevaba su perfume; me llevaba el recuerdo.

En el aeropuerto me dijeron que tenía exceso de equipaje.









Nota: publicada con retraso; procuraré escribir más cosas a partir de ahora.

lunes, 30 de julio de 2012

Fragmentos


-         -  Me temo que no lo entiendes.- Sentenció ella con voz queda y, tras desviar la vista un segundo, dubitativa, se dispuso a hacer algo que llevaba mucho tiempo evitando: abrir su propio corazón-.

<< Yo no amaba sólo la belleza de su rostro, ni amaba, simplemente, su personalidad. Yo amaba todo de él y todo lo que con él se relacionaba. Yo amaba al músico, amaba su violín y cada nota arrancada de sus cuerdas. Amaba al político, al retórico, al científico. Amaba su caligrafía. Amaba cada palabra suya, dicha o escrita. Pero, por encima de todo eso, amaba al hombre y a cada parte de él. Amaba sus ojos, amaba aquel marco almendrado que definía la obra más bella jamás contemplada, aquella manera de mirar, el tono exacto de verde de su iris y los vaivenes de sus pupilas. Amaba la fina curva de sus labios, el candor de su sonrisa, la blancura marfileña de sus dientes, el brillo de aquella pátina de saliva que los recubría, el sabor de su boca y el suave roce de su lengua. Amaba el suave sonido de su voz y también el vacío de sus silencios. Amaba el tacto de sus manos, el movimiento de cada dedo y hasta el corte irregular de sus uñas. Amaba su perfume, dulce, almizcleño, intenso, amaba como me envolvía cada vez que me acercaba a él y siempre deseaba que se quedase pegado a mi ropa. Amaba la canción a dos voces interpretada perpetuamente por su respiración y sus latidos. Amaba cada uno de sus gestos, cada uno de sus actos y cada pensamiento que, por efímero que fuese, cruzaba aquella mente plagada de maravillas. Amaba estar a su lado y, sin embargo, pocas veces fui feliz con él. Pero yo no buscaba la felicidad, ni buscaba el placer. Yo quería sentirme viva, quería oír cantar a mi propia sangre. Quería estar cerca de mi otra mitad.