Las llamas lamían la superficie de los manuscritos reduciéndolos a cenizas. En sus manos aún sostenía la pluma que tiempo atrás había probado aquellas páginas. Ella la miró con detenimiento una última vez, como si quisiera memorizar su forma, su tacto, sus colores, antes de arrojarla al fuego.
No sintió pena alguna esta vez, sólo vacío.
De pie, junto al fuego saboreaba aquella última calidez que las palabras iban a transmitirle, pero aún así se estremeció. Unos brazos la rodearon por la espalda, reconfortándola, y ella se dejó llevar por aquella inocente muestra de cariño.
- Pensé que al menos querrías conservar la pluma- susurró él en su oreja.
- ¿Por qué?
- Tal vez la eches de menos.
Ella se giró y lo miró a los ojos, dos gotas de miel verdosa que parecían invitarla a un banquete de sabores dulces y desconocidos. Por un segundo olvidó lo que le había dicho
.
- No- respondió al fin, aunque su voz no sonaba muy convencida. Era más un deseo que una certeza, pero no le quedaba más esperanza a la que aferrarse-. ¿Sabes qué es lo que escribía con esa pluma? Escribía las memorias de los sueños que jamás podría cumplir; aquellos tan hermosos y tan tristes al mismo tiempo que me llenaban el corazón de congoja y a la vez me desahogaban como un llanto de tinta. Pero simplemente eran sueños; cuando despertaba por las mañanas todo se había disipado y sólo me quedaba de ellos lo que había escrito. Ahora no me quedan sueños que soñar. Ahora los quiero vivir.
jueves, 19 de abril de 2012
miércoles, 11 de abril de 2012
Cosas rotas
Resultaba extraño verle como si fuera un desconocido. Era como si aquel saludo fuera el primero; como si ni siquiera recordáramos nuestros nombres; como si todas nuestras aventuras pertenecieran a una vida anterior, difusa, escondida tras un velo de silencio. Era como si otras personas distintas hubieran habitado nuestros respectivos cuerpos durante todo ese tiempo y, de repente, se hubieran marchado.
sábado, 31 de marzo de 2012
Las viejas historias
- Dime, por favor, por qué estoy confiando en ti.
- Dime tú, por favor, por qué tardaste tanto en hacerlo.
- Dime tú, por favor, por qué tardaste tanto en hacerlo.
martes, 27 de marzo de 2012
Sol de medianoche
Abría los ojos en medio de una noche sin luna. Las estrellas parecían haberse tomado un tiempo de vacaciones en compensación por la larga noche que había reinado durante los meses anteriores. Notaba la nieve fría y semiderretida bajo mi cuerpo, inmóvil, sobrecogido por la belleza del espectáculo que mis ojos estaban viendo. A lo lejos, un reloj dio las doce y él seguía allí, cálido, imponente, brillante como el dios que en su día fue. Seguramente nunca lo volvería a ver así, pero no importaba. Con una vez había bastado y sabía que el recuerdo de aquel momento me acompañaría por siempre.
A veces la mente trabaja más rápido que la realidad; el tiempo es una dimensión que la imaginación no conoce, y disfruta jugando con él. Así son los sueños, mezclas de deseos y posibles realidades que parecen arder mientras luchan por abrirse paso hacia el mundo real. Al despertar todo parece dolorosamente lejano, pero de alguna forma sigue presente en alguna parte, junto a nuestros anhelos e ilusiones, y saber que algo emocionante está a punto de suceder hace que el miedo desaparezca, que tus propios instintos te impulsen hacia delante sin dejar que mires atrás, pensando sólo en la aventura que se revela bajo tus pies. Lo demás no importa. Ya no hay nada que te retenga aquí.
viernes, 16 de marzo de 2012
Vistas al mar
El Nordeste húmedo y frío se agitaba en mi pelo y me resecaba los ojos. Los cerré, ¡al diablo con él! Sólo quería escuchar el ronroneo de las olas, oler el perfume del agua y notar el regusto a sal en los labios. Pero no pude hacerlo; el viento silbaba fuerte, y el frío iba invadiendo mis manos y mi cara, iba subiendo por los brazos, bajando por el cuello, instalándose en mi pecho y calando hasta los huesos. El Invierno había vuelto otra vez.
Apenas podría creer que tan sólo unos días antes las cosas hubieran sido tan distintas. Lucía un sol radiante, primaveral, nuevo, y en la playa, el mar abrazaba los pies de dos caminantes a los que la casualidad había decidido juntar; dos almas heridas con hambre de redención; dos jugadores que disfrutaban esos pequeños momentos en los que jugaban con las picas en la mano y los corazones en la manga. Pero las bazas jugadas bajo la mesa empezaron a abultar demasiado, y tras poner las cartas sobre la mesa, terminó la partida.
Abrir los ojos fue como despertar de un sueño; nada parece ser del todo real. Un día decidí volver a la playa, al mismo sitio donde tiempo atrás habíamos contemplado el mar juntos. Me acerqué a la barandilla y me asomé por el borde del muro. Abajo las olas rompían con violencia, alisando la superficie de la playa, borrando todas las huellas de nuestro paso por aquel lugar. Pocas historias duran más de una marea. El tiempo, como las olas, acabaría borrando cualquier evidencia de su existencia, y entonces tan solo nos quedaría el recuerdo. El resto pertenecería al pasado. Miré a las olas y me dije que nadaba hacia buen puerto, pero aun así la travesía no iba a ser fácil. Ante mí se extendía un mar hostil y estaba completa y apabullantemente sola.
- ¿Qué harás ahora?- me dije. Estaba muy cansada y ansiaba encontrar la paz de nuevo, la que él conseguía hacerme sentir cuando me estrechaba entre sus brazos, ese dulce opio que me hacía sonreír después de cada beso, o el placer sencillo de olvidar el dolor.
A veces lo echaba de menos o sentía que lo necesitaba, pero a pesar de todo aquello, sólo había una posible respuesta a la pregunta que me había formulado; no podía volver atrás.
- ¿Qué harás ahora?- me volví a preguntar, y la respuesta era simple.
Capear el temporal.
lunes, 2 de enero de 2012
TT's III: La banda sonora de un año
525.600 minutos. Eso es lo que dura un año. Parece mucho y a la vez muy poco. Hoy miro atrás y parece que esos minutos se escaparon de algún sitio y se desvanecieron sin que me diese cuenta. ¡Y ya hace dos días que estrenamos año!
Por eso, como cada fin de año, seleccionaré la banda sonora del 2011, doce canciones que me recuerdan a momentos vividos este año, momentos que marcaron el curso de este trocito de vida.
Enero
Fue uno de esos meses en los que estudiar duramente me impidió tener vida. No obstante, un rey mordió la arena nada más estrenar el año.
París
Febrero
Quemó como whisky helado
Polka triste de febrero
Marzo
Y la ciudad palpitaba con horario de oficina
A veces se me olvida
Abril
Genial viaje a Zumaia. Lluvia, piedras y alcohol.
This Afternoon
Mayo
Primera vez que vi un amanecer con otros ojos, y con una canción en mente.
4th of July, Asbury Park
Junio
I'm getting older and I need something to rely on
Somewhere only we know
Julio
You had my heart inside your hands, and you played it to the beat. We could have had it all...
Rolling in the deep
Agosto
Estos labios que saben a despedida, a vinagre en las heridas, a pañuelo de estación.
Nos sobran los motivos
Septiembre
Genial concierto de M-Clan en Oviedo, y triste despedida.
Para no ver el final
Octubre
Nothing to win and nothing left to lose
With or without you
Noviembre
Nevermind, I'll find someone like you. Who would have known how bittersweet this would taste?
Someone like you
Diciembre
Something about this place, something about lonely nights and my lipstick on your face.
Yoü and I
En fin, ésto ha sido todo lo que el 2011 dio de sí, sólo espero que este nuevo año venga cargado de historias que compartir antes de que se acabe el mundo.
Gracias a todos los que os habéis pasado por aquí alguna vez, y muy en especial a mis dos seguidores oficiales: Claudia Carrascal y Andrés Treceño, no sólo por leer las chorradas que me da por escribir en mis ratos libres, sino también por estar ahí siempre. Vosotros sois la prueba palpable de que los conflictos y la distancia poco pueden hacer si una amistad es verdadera, y por eso os quiero.
Un abrazo:
Sandy
Por eso, como cada fin de año, seleccionaré la banda sonora del 2011, doce canciones que me recuerdan a momentos vividos este año, momentos que marcaron el curso de este trocito de vida.
Enero
Fue uno de esos meses en los que estudiar duramente me impidió tener vida. No obstante, un rey mordió la arena nada más estrenar el año.
París
Febrero
Quemó como whisky helado
Polka triste de febrero
Marzo
Y la ciudad palpitaba con horario de oficina
A veces se me olvida
Abril
Genial viaje a Zumaia. Lluvia, piedras y alcohol.
This Afternoon
Mayo
Primera vez que vi un amanecer con otros ojos, y con una canción en mente.
4th of July, Asbury Park
Junio
I'm getting older and I need something to rely on
Somewhere only we know
Julio
You had my heart inside your hands, and you played it to the beat. We could have had it all...
Rolling in the deep
Agosto
Estos labios que saben a despedida, a vinagre en las heridas, a pañuelo de estación.
Nos sobran los motivos
Septiembre
Genial concierto de M-Clan en Oviedo, y triste despedida.
Para no ver el final
Octubre
Nothing to win and nothing left to lose
With or without you
Noviembre
Nevermind, I'll find someone like you. Who would have known how bittersweet this would taste?
Someone like you
Diciembre
Something about this place, something about lonely nights and my lipstick on your face.
Yoü and I
En fin, ésto ha sido todo lo que el 2011 dio de sí, sólo espero que este nuevo año venga cargado de historias que compartir antes de que se acabe el mundo.
Gracias a todos los que os habéis pasado por aquí alguna vez, y muy en especial a mis dos seguidores oficiales: Claudia Carrascal y Andrés Treceño, no sólo por leer las chorradas que me da por escribir en mis ratos libres, sino también por estar ahí siempre. Vosotros sois la prueba palpable de que los conflictos y la distancia poco pueden hacer si una amistad es verdadera, y por eso os quiero.
Un abrazo:
Sandy
viernes, 9 de diciembre de 2011
Pinceladas de inspiración
Y sus ojos se estrellaron contra los míos con la ardiente violencia de un meteoro, con el suave magnetismo del mar en calma. Y un torrente de electricidad desbocada irrumpió en mi mente dejándola en blanco, para después comenzar a descender, jugueteando con cada una de las células de mi cuerpo hasta dejarme completamente paralizada. Sentí que la sangre cantaba dentro de mis venas luchando por liberarse y explotar en mi pecho. Y me sentí caer, caer hacia el cielo. Era como ver el sol de mediodía tras haber pasado años en la más fría y absoluta de las oscuridades. Fue solo un instante, pero ambos lo recordaríamos toda la vida.
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