lunes, 2 de enero de 2012

TT's III: La banda sonora de un año

525.600 minutos. Eso es lo que dura un año. Parece mucho y a la vez muy poco. Hoy miro atrás y parece que esos minutos se escaparon de algún sitio y se desvanecieron sin que me diese cuenta. ¡Y ya hace dos días que estrenamos año!
Por eso, como cada fin de año, seleccionaré la banda sonora del 2011, doce canciones que me recuerdan a momentos vividos este año, momentos que marcaron el curso de este trocito de vida.

Enero
Fue uno de esos meses en los que estudiar duramente me impidió tener vida. No obstante, un rey mordió la arena nada más estrenar el año.
París

Febrero
Quemó como whisky helado
Polka triste de febrero

Marzo
Y la ciudad palpitaba con horario de oficina
A veces se me olvida

Abril
Genial viaje a Zumaia. Lluvia, piedras y alcohol.
This Afternoon

Mayo
Primera vez que vi un amanecer con otros ojos, y con una canción en mente.
4th of July, Asbury Park

Junio
I'm getting older and I need something to rely on
Somewhere only we know

Julio 
You had my heart inside your hands, and you played it to the beat. We could have had it all...
Rolling in the deep

Agosto
Estos labios que saben a despedida, a vinagre en las heridas, a pañuelo de estación.
Nos sobran los motivos

Septiembre
Genial concierto de M-Clan en Oviedo, y triste despedida.
Para no ver el final

Octubre
Nothing to win and nothing left to lose
With or without you

Noviembre
Nevermind, I'll find someone like you. Who would have known how bittersweet this would taste?
Someone like you

Diciembre
Something about this place, something about lonely nights and my lipstick on your face.
Yoü and I

En fin, ésto ha sido todo lo que el 2011 dio de sí, sólo espero que este nuevo año venga cargado de historias que compartir antes de que se acabe el mundo.

Gracias a todos los que os habéis pasado por aquí alguna vez, y muy en especial a mis dos seguidores oficiales: Claudia Carrascal y Andrés Treceño, no sólo por leer las chorradas que me da por escribir en mis ratos libres, sino también por estar ahí siempre. Vosotros sois la prueba palpable de que los conflictos y la distancia poco pueden hacer si una amistad es verdadera, y por eso os quiero.
Un abrazo:
Sandy




viernes, 9 de diciembre de 2011

Pinceladas de inspiración

Y sus ojos se estrellaron contra los míos con la ardiente violencia de un meteoro, con el suave magnetismo del mar en calma. Y un torrente de electricidad desbocada irrumpió en mi mente dejándola en blanco, para después comenzar a descender, jugueteando con cada una de las células de mi cuerpo hasta dejarme completamente paralizada. Sentí que la sangre cantaba dentro de mis venas luchando por liberarse y explotar en mi pecho. Y me sentí caer, caer hacia el cielo. Era como ver el sol de mediodía tras haber pasado años en la más fría y absoluta de las oscuridades. Fue solo un instante, pero ambos lo recordaríamos toda la vida.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Reflexión random: "Efecto mariposa"

No hay grandes días, sino días en los que ocurren cosas extraordinarias. Cada día no es más que una sucesión de acontecimientos en un lapso de tiempo de veinticuatro horas. Pero a veces, algunos de esos acontecimientos condicionan los siguientes, como las piezas de un complicado "efecto mariposa" con múltiples finales posibles. Esos acontecimientos son nuestras decisiones, actos que cometemos pensando en el futuro (más o menos inmediato). A veces no seguimos la cadena del "efecto mariposa" hasta el final, y tomamos decisiones que no nos llevan a buen puerto. Otras, tomamos la decisión acertada pero nos preguntamos, día tras día, cómo habría sido todo si hubiesemos tomado una opción diferente. 
En el "efecto mariposa" no hay retorno posible, pero pueden existir dos caminos que lleven al mismo final. Puede que no sirva de mucho recordar con nostalgia el pasado, sólo se puede pelear por el futuro que queremos ver. Tampoco hay que preocuparse si el camino se complica. Aunque el futuro sea incierto, aún es nuestro.

jueves, 10 de noviembre de 2011

November rain

Hay algo en noviembre que me recuerda a ti. No sé qué es exactamente; algo en el frío del aire que parece colarse bajo la ropa y recorrer mi espalda entera, haciéndome estremecer; la misma sensación que me sacudía como un terremoto por aquel entonces cuando te tenía enfrente. Me recuerdo a mí misma mirándote de soslayo, sonriéndote cada vez que pasabas, sintiéndome estúpida cada vez que te hablaba, besándote apasionadamente una y otra vez aunque sólo fuese en mis sueños...Pero son retazos, pequeñas pinceladas en color de un cuadro completamente desteñido y borroso. No guardo muchos recuerdos de aquella época; muchos los borró el tiempo y otros los borré yo.

Poco queda de lo que fuimos y nada de lo que pudimos ser. Nostalgia es lo que ves en mis ojos cada vez que nuestras miradas se enfrentan; cada vez que nos cruzamos en los bares y te regalo mi mejor sonrisa junto a los dos besos de cortesía; cada vez que me doy cuenta, con secreto placer, que me estabas observando mientras bailo; cada vez que llega noviembre...

Hay algo en noviembre que me recuerda que un día fui tuya, algo que en noviembre parece ser eterno pero que, sin embargo, apenas dura un instante; algo frío que cala hasta el alma, igual que el cruel acto de olvidar; algo como la lluvia, la fría lluvia de noviembre.

"Nothing lasts forever, even cold November rain"

lunes, 31 de octubre de 2011

Alžbeta

La sangre es la vida 

No podía dejar de mirarla desde la otra punta de aquel minúsculo pub de mala muerte. Era alta y esbelta, una belleza juvenil embutida en un ajustado vestido negro. Tenía todo lo que ella deseaba y por eso la odiaba y la admiraba al mismo tiempo.
Sacó el pequeño espejo que siempre guardaba en su bolso y se miró concienzudamente. Ella no era especialmente bella. Parecía una flor marchita que había visto tiempos mejores, atrapada ahora en un prematuro invierno del que ya no saldría. Cada día sentía más grande el peso de los años que pasaban inexorables uno tras otro, guiándola hacia una vejez cada vez más cercana. Y se despreciaba por ello.

Su vida la había acostumbrado a ser el centro de atención, a que todos la admirasen, a que los hombres prácticamente hiciesen cola a la puerta de su dormitorio, a que las mujeres se empeñasen en copiar su look  como si pensaran que les quedaría igual de bien que a ella. Pero esa vida se había acabado hacía muchos años. Ahora sólo era una señora común y corriente, sin hijos, sin marido, sin nadie que se preocupara por ella, sin nadie que la quisiese. Sólo el orgullo la hacía levantarse cada mañana, pero también ese orgullo se deterioraba como una roca a merced de un río.

En ese instante la hermosa joven a la que tanto envidiaba salió del bar, y ella se apresuró a seguirla. Fuera llovía a cántaros y la chica no llevaba paraguas. Enfiló la calle caminando todo lo rápido que le permitían sus tacones de aguja de doce centímetros. Isabel no tardó en darle alcance y fingir que tropezaba accidentalmente con ella. La chica se desestabilizó y cayó al suelo, torciéndose el tobillo.

- Disculpa, perdóname, ¡qué patosa soy!- dijo Isabel adoptando su tono de voz más amable.
- No se preocupe. Con estos zancos y el suelo mojado... no me extraña que me cayera.

La chica intentó levantarse, pero enseguida se encogió profiriendo un grito ahogado de dolor.
- ¿El tobillo?
- Sí, señora.
- Llámame Isabel- odiaba que la llamasen "señora". Más que un tratamiento de cortesía, le parecía una forma sutil, y no por ello menos cruel, de llamarla vieja.
- De acuerdo, ¿le importaría ayudarme? Sola no podré...
- Por supuesto, cielo.
Isabel la ayudó a ponerse en pie. Se veía que el golpe había sido bastante serio; el pie estaba bastante hinchado y ella no podía andar.
- ¿Quieres que te suba a mi casa? Está aquí al lado y podrás secarte y llamar a tus padres para que te recojan.
- No, no quiero ser una molestia.
- Tonterías, por mi culpa estás así. Es lo menos que puedo hacer.
Isabel esbozó la sonrisa más encantadora que sabía poner, de esas que una aprende, con los años, a utilizar en las ocasiones más propicias para conseguir lo que desea, ya sea un amante pasajero, un puesto de trabajo o una copa gratuita en su bar favorito.

La chica cedió y se fue con Isabel hasta su casa, un elegante duplex con muebles del siglo XIX y una exquisita colección de alfombras persas de la mejor calidad. Isabel, a pesar de ser una mujer sola, era muy rica.
- ¿Quieres darte una ducha? Te sentará bien.
La chica se mostró reticente al principio, pero a Isabel no le costó convencerla para que se diera un baño rápido en el jacuzzi.
- Prepararé café mientras tanto- dijo.

La chica se fue hacia el baño cada vez más confiada, mientras que Isabel dejaba volar su imaginación a la vez que ponía a punto la cafetera. Vio en su mente cómo ella se quitaba el vestido negro ajustado que le había llamado tanto la atención; desde luego aquella muchacha tenía buen gusto para la moda. Imaginó su cuerpo desnudo, su piel de porcelana, suave y tersa; sus curvas sinuosas; sus pechos generosos, más de lo que  jamás habían sido los suyos. Desde luego, era un cuerpo digno de envidiar, de odiar, de amar... Seguro que aquella hermosa joven tenía un novio o, al menos, alguien que la amara, que suspirase por ella, que fuera capaz de morir por ella. 
Isabel nunca fue amada por nadie. Había conocido a infinidad de hombres, pero ninguno se había quedado a su lado, algo que siempre había consolado mirándose al espejo y diciendo para sí: "soy la más bella", igual que si fuera la madrastra de Blancanieves. Ahora ya no podía hacer eso. Ya no sería bella nunca más.

Dos lágrimas resbalaron por sus ojos. "Ojalá pudiese tomar la belleza de esa chica", pensó. Y, súbitamente, las lágrimas dejaron de brotar. Había tomado una decisión, tal vez la decisión más importante de su vida.

La joven metió un pie en la bañera. El agua estaba casi ardiendo, justo como a ella le gustaba, y tenía tantas ganas de entrar en calor...
En ese momento se abrió la puerta del baño, y antes de que a la chica le diese tiempo de pestañear, la sangre ya se derramaba por su cuello y se vertía en el jacuzzi, medio lleno de agua. Isabel cerró el grifo; ella llenaría su bañera de un líquido más preciado. Cortó las muñecas y las ingles de la muchacha moribunda, buscando sacar de ella la mayor cantidad de sangre posible antes de que muriese, lo cual no tardó en suceder.
Isabel miró a la chica, ni siquiera sabía su nombre. Era su antagonista, su némesis, pero también era un reflejo de ella misma, un reflejo de lo que había sido antaño. 
Con curioso placer lamió la sangre del cadáver. Le supo exquisita, ferrosa, suave, chispeante...
Se quitó las ropas ensangrentadas y se metió en la bañera. Estaba tibia. El agua diluía la sangre, pero el aroma se mantenía, y sus propiedades también. Vio cómo rejuvenecía hasta límites insospechados. Vio aparecer su antigua belleza reflejada en el espejo del baño, que comenzaba a empañarse.  Se sintió más feliz y completa de lo que lo había sido en toda su vida. No le importaba haber matado a una joven inocente, tampoco le importaba el precio legal que tuviera que pagar por ese crimen. Ahora sólo podía pensar en el excepcional momento que estaba viviendo. Así que apretó el botón de las burbujas y se recostó en la bañera.

Nota: En honor y en memoria de la condesa Erzsébeth Báthory-Nadasdy de Ecsed, mi vampiresa favorita.
Felíz Halloween

sábado, 29 de octubre de 2011

Non finito

Se trataba de darle un final apropiado a la historia.
No tenía por qué ser un final feliz, sólo debía ser bello, de esos de los que puedes sacar una moraleja importante. Pero la historia que había escrito era tan mala que no admitía grandes finales, sólo aquellos ya usados hasta la saciedad. Un "jamás te olvidaré" se mezclaba con un "sal de mi vida". Luego llegaba el "todo volverá a ser como antes" que ni el narrador en tercera persona creía. 
Y mi pluma se rompía cada vez que intentaba escribir alguno mejor. 
Y la chica con el corazón helado sigue esperando en mitad de la calle a que alguien decida su suerte.
Y al cuento "non finito" le sigue faltando una frase.

domingo, 16 de octubre de 2011

La Europa de la mujer

Nota: ¿Qué hacer cuando atraviesas una crisis de pluma, cuando nada de lo que escribes te parece aceptable? Supongo que lo mejor es ponerse a leer cuanto antes. Éste es un fragmento de una obra que me impactó mucho y que hace poco me vino a la cabeza otra vez. ¡Ah! Y un poco de música para acompañar: Una furtiva lágrima- Donizetti




Yo soy Ofelia.
La que el río no retuvo.
La mujer colgando de la soga
La mujer de las venas cortadas.
La mujer de la sobredosis NIEVE SOBRE SUS LABIOS.
La mujer de la cabeza en el horno de gas.
Ayer dejé de matarme. Estoy sola con mis pechos, mis muslos, mi vientre. Rompo los instrumentos de mi encarcelación, la silla, la mesa, la cama.
Destruyo el campo de batalla que fue mi hogar. Abro de golpe las puertas, para que el viento pueda pasar, ¡y el grito del mundo!
 Destrozo la ventana. Con mis manos sangrantes rasgo las fotografías de los hombres que amé y que me usaron sobre la cama, sobre la mesa, sobre la silla, sobre el suelo.
Yo prendo fuego a mi prisión.
Yo arrojo mis vestidos al fuego.
Yo destierro de mi pecho al reloj que fue mi corazón.
Salgo a la calle vestida con mi propia sangre.